20 jun 2010

Fantasmas

El delirio es vena concurrida,
cuando salgo a buscar algún fantasma,
arista en el espejo es presto filo;
el trazo cristalino,
denuncia tenue fauna,
murmullo de mi ocaso.
De la sangre brota multitud arrepentida
conforma ansiosa costras de cordura,
se prende de mi boca,
arraiga nervios,
ahuyenta a mi destino.

Sobre la llanura
degüello al invitado,
con soltura destrozo su esqueleto,
le beso el pecho...
Columnas de saliva bendicen el santuario,
apetito de lumbre comienza funeral.
Vapores sugestivos:
jazmín,
laurel y manzanilla,
madreselva;
tibieza de raíces...
bocado a bocanadas.
Infusión de huracán desbarata certidumbre;
sensato eclipse,
conciencia vuelta nube.
Solo un instante,
hartazgo fugitivo.

Me escurro entre tus ramas,
como hoja abatida por la lluvia,
nos vamos mudando al precipicio,
y llegamos al fin;
fulminados,
entre el pasto,
a un charquito.
Los espasmos:
miel y frutas,
horadan el follaje,
profetas en la piel;
enredaderas,
raiz desde el infierno:
lloro y tiemblo
seco.
No vuelvo,
renazco solo,
tan mortal
tan cotidiano.
Habrá que seguir buscando...

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